Aumentamos su valor como lo hace el calor al llegar el verano, dejamos hablar al forastero del lugar que aún no ha visitado, porque quien no sabe tergiversa y quien acusa, atormenta. A veces detrás de una sonrisa no hay felicidad, pero siempre pensamos que tras el fracaso hay pasividad. Debemos tener cuidado, las palabras hieren, y son las heridas que no dejan rastro en la piel las que de por vida nos pueden dejar martirizado.

Párate y reflexiona si todo va bien en una sociedad que extorsiona a la mujer por querer darse placer o buscarlo en otro ser y al hombre por desertar la cama por el simple hecho de no tener ganas. No existe perjurio alguno, no juramos nada en falso, pero fue nuestra verdad la que no quisieron pasar por alto. Que la Iglesia me diga que estoy pecando por amar a quien amo, que me grite que iré al infierno por hacer lo que hago pues yo les explicaré que no hay lugar peor en el que vivir que en el que uno está encerrado. Si hay un Dios ahí fuera que decida él lo que quiera, porque mientras tanto esta vida es mía hasta que me muera.

El caso es que de vez en cuando, cuando me apetece el sexo, tengo unos sentimientos fortísimos. A veces me viene de repente y durante una hora o dos es francamente espeluznantemente (…). No sé que será; pero luego, cuando ya ha pasado, me da mucho miedo.

Ishiguro, Kazuo. Nunca me abandones.

¿Cuántas veces la mujer se habrá cuestionado si esa sensación de excitación que la recorre, si esos anhelos que imagina y sueña, son malos? Dudamos y pensamos que ser dulce es incompatible con el deseo sexual y entonces nos sentimos sucias e inmorales porque nos han mostrado que quien ha experimentado eso es una profesional, pero no una cualquiera sino aquella que todo hombre puede pescar si decide lanzar el sedal. Cuando entendamos que es solo a nosotros a quien debemos rendir explicaciones comprenderemos que no importa quien nos vaya a juzgar, pues simplemente nos dará igual.

Damos por perdido al que necesita ser encontrado, no actuamos cuando vemos las señales pues nuestro registro de síntomas es el equivocado. Llorar es natural, pero querer dormir para no estar es el silbato para la enfermedad. Nos asusta tanto la mente que decidimos crear un búnker en el que dentro de poco no habrá sitio para nadie más. Deja a un lado el arco con el que me vas a apuntar, porque si fuese diabetes no sería una etiqueta lo que me ibas a recetar.

Mira a quien amas y dile que no hay solución para su malestar, mira a quien quieres y dile que por el resto de su vida todo va a ser igual, mira a esa persona y dile que en ella hay algo que está mal y nunca se podrá curar. Una vez más la historia nos demuestra que es el miedo a lo desconocido y peculiar el combustible que frena a la humanidad.

T1. Ep.8 Cinta 4, cara B, 13 reasons why.

Hoy llevo ropa interior de encaje negro con el único propósito de saber que la llevo. ¿Y debajo qué? Estoy absolutamente desnuda. Y tengo piel. Kilómetros y kilómetros de piel. Tengo piel para cubrir todos mis pensamientos como una bolsa de plástico en la que puedes ver las sobras dejadas la noche anterior. Y a pesar de lo que puedas pensar, mi piel no es áspera ni está hecha a prueba de balas. Mi piel es suave y delicada y fácil de marcar. Pero eso no importa, ¿verdad?


No te importa lo suave y delicada que sea mi piel, solo quieres saber lo que hacen mis dedos en la oscuridad. Pero, ¿y si todo lo que hacen es abrir las ventanas y así poder ver el relámpago a través de las nubes? ¿Y si lo único que anhelan es subirse a las barras del gimnasio y saborear aire fresco? ¿Y si todo lo que buscan es un cuaderno o una mano que sostener?


Pero esa no es la historia que quieres. Humedeces tus labios y muestras tus dientes. Solo una vez me gustaría ser la dirección por la que alguien más va. No necesito ser el agua en el pozo. No necesito ser el pozo. Pero no quiero ser el suelo nunca más. No quiero ser eso que los demás estrujan en sus manos nunca más.


Algunas chicas se saben todas las letras de las canciones que cantan juntas. Encuentran armonía en sus risas. Sus codos entrelazados resuenan en sintonía. ¿Y si no puedo tararear de forma afinada? ¿Y si mis melodías son las que nadie escucha? Algunas personas pueden reconocer un árbol, un patio delantero, y saber que llegaron a casa. ¿Cuántas veces puedo caminar en círculos hasta dejar de buscar? ¿Cuánto falta para que me pierda para siempre? Debe ser posible nadar en el océano de quien amas sin ahogarte. Debe ser posible nadar sin convertirte en agua. Pero sigo tragando lo que pensé que era aire. Sigo encontrando piedras atadas a mis pies.

Espero que toda la suerte camine de tu costado y que nunca seas víctima de una construcción social porque me temo que si ese fuera el caso lo único que podrías hacer es aceptar ser en el cuento el villano. Hablamos de los refugiados como si hubiésemos cruzado desiertos para lograr salvarnos, acusamos al soldado por tener con nuestra sangre machadas las manos y oramos al sin techo que se marche sin saber lo que es perderlo todo en un instante.


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