Vía de escape

Discernir dónde buscar y quién te cuenta la verdad, porque quien puede hablar miente en lugar de callar. Ya no sabemos qué es importante ni en qué nos debemos centrar. Nos atosigamos con datos para los que no disponemos espacio y nos equivocamos al decidir qué se queda y qué se va. Olvidamos que la palabra pierde su magia cuando quien la pronuncia desconoce su fragilidad. Y entre toda esa inseguridad el hombre busca escapar y alquila refugio en un dominio virtual.

Hemos de ser felices, pero para ello necesitamos mucho más, lo que tenemos no es suficiente y si no me crees pregúntaselo a la publicidad. Imaginamos todo lo que poseeremos y eso nos da tranquilidad, pero pasa el tiempo y nos damos cuenta de que vivir en ese sueño no nos ha permitido el ahora disfrutar. Así que nos conformamos y asentamos para dejar de andar, aunque por dentro sepamos que anhelamos ir más allá.

Internet es tan grande, poderoso y sin sentido que para algunas personas es un completo sustitutivo de la vida.

Andrew Brown.

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Es el ocaso de la realidad, ahora ya no importa tanto el respirar como la ilusión de que lo harás. Necesitamos aferrarnos a algo para sentir que la marea no nos va a llevar, pero no hay ancla que nos sujete pues al barco siempre está a punto de zarpar. Así hemos conseguido ceder el poder a quien infunde más seguridad y a cobijarnos entre algoritmos que nos cobran por atesorar algo que podamos controlar. ¿Qué importa que sea irreal si aunque no nos de de comer nos ha hecho sentir de verdad?

Los sims han llegado a la cuarta promoción porque han hecho posible hacer las cosas más fáciles que en la vida real, que sin moverte pierdas esos kilos de más, que el amor llegues a encontrar y en la cima de tu carrera te puedas posicionar. «Tú creas. Tú decides. Tú mandas.», dime, ¿quién se iba a negar?

Lo llaman ADN digital y significa nacer de nuevo, volver a empezar y no mirar atrás. Cada vez esperamos más, pero reducimos la marcha cuando toca dar. Nos han dado un guion que seguir para cuando haya que actuar, pero en él no aparecen reflejadas las variables que hay. Nuestras expectativas se asoman al precipicio y saltan una y otra vez buscando que cambie el final sin darse cuenta de que no importa cuanto empeño le pongan, es la ley de la gravedad.

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Nos damos prisa en arreglar la brújula con la que nos vamos a orientar, porque el tiempo no perdona y la presión nos arrincona. Somos las dos cartas de una misma mano, el acusica y el acusado, así nos retroalimentamos. La historia de los cuentos nos lo ha mostrado y, ¿quiénes somos nosotros para ponerle a eso reparo?

Ha sido el camino creado el que hasta aquí nos ha llevado. Mercedes con su andar refinado, el amor prohibido nos ha inculcado; así cuando nosotras lloramos, aspiramos a que el trovador al que adoramos venga a ponernos a salvo. ¿Qué nos has hecho princesa? Engañarnos con tus fantasías y persuadirnos con habladurías.

Mercedes. Cuaderno apaisado de historietas de leyendas y narraciones de fantasía. Barcelona, 1956-1957: Hispano Americano de Ediciones; 66 números. Semanal. Guionistas: desconocidos. Dibujantes: Isabel Bas, Trini Tinturé.

Las obras de teatro, los libros, las películas, los juegos y las revistas, todas vosotras en vuestras creaciones nos habéis enfrascado, y es ahora cuando nos agobiamos al saber que Bella Swan en Crepúsculo a los dieciocho el amor en un vampiro ha encontrado. Porque, ¿qué vida nos espera sin los ratones de Cenicienta, los enanos de Blancanieves y las hadas madrina de la Bella durmiente para que nos adviertan?


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