BlogMi manía de pensarInmersión> Introducción. Enamorarse del pusilánime. Stasis

Inmersión III

Proyecto surgido a partir del libro Antropología de las formas políticas en Occidente de Fernando Oliván.

El capitalismo de las emociones

Inmersos en una rutina donde somos cumbre de la pasividad, no reflexionamos sino que saturados de opciones que ningún filtro es capaz de catalogar, cedemos el monopolio de nuestro pensamiento al mejor postor. Debemos frenar esta avalancha, priorizar y aprender a descartar. El universo es inabarcable, pero nuestra estancia es limitada. Olvidemos el ruido, pero recordemos el pasado. No hay perdón ni buena acción solo una historia que nos servirá de lección. No nos ahoguemos en el recuerdo y nademos al destino que nosotros codiciemos.

La información que más necesitan los practicantes de la vida moderna líquida no es la de cómo empezar o inaugurar, sino la de cómo terminar o clausurar.

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Seamos conscientes del trabajo en equipo que realiza al unísono el organismo, no busquemos calmar con antibióticos aquello que el propio sistema inmunológico puede solventar. Dejemos fluir sin juzgar, aceptando la llegada sin ansiar su retirada. Nada emerge espontáneamente, su origen tiene su proceso de creación y la conciencia el deber de leerlo con atención. Si es o no valioso, eso lo decidirá la nación. Veremos si su mañana será a nuestro lado o si solo en el ayer quedara registrado.

El alma siempre tiende a juzgar a los otros por lo que piensa de sí misma.

Giacomo Leopardi

Las torres que defienden el reino

Los cimientos sobre los que se construye el imperio, el mástil que iza la bandera y el viento que la ondea. Dentro de cada uno hay una dimensión para la cual solo nosotros somos dueños. Tan inmensa que no alcanzamos a ver su fin, pero tampoco su comienzo. Islas que dejan de serlo cuando emergemos de la tierra para hacer de nexo. Ellas son las raíces de nuestro estado, las que nos definen y constantemente van cambiando.

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El poder fluye creando espacios de comunicación, nódulos donde se conecta y manifiesta para pasar rápidamente a un nuevo espacio (…) En unos el poder solo circula, mientras que en otros se condensa la acción.

Las hay grandes y pequeñas, algunas son simples áreas de descanso tan necesarias como el lugar al que nos llevan. Edifican nuestro carácter y forma de ser, reflejan los miedos y los actos de fe. Son ellas las que guardan el historial de relaciones para luego escoger aquellas que en la palestra se exponen. Es la familia, la concepción de justicia, la ambición del querer llegar a ser, el ocio y el deber, pero sobre todas ellas, la panacea que día a día nos permite renacer.

Katarsis a modo de conclusión

Cuando ya creíamos que el átomo era la unidad más pequeña, descubrimos los electrones, los protones y los neutrones, pero seguimos investigando y aparecen los hadrones y los mesones, e inconformistas ante este resultado los quarks y antiquarks nos revelan que, efectivamente, nos equivocábamos. Quizás no haya partícula que no se pueda dividir; quizás dentro de nosotros coexistan clanes y subclanes que abogan porque su voz se haga oír. Lo que si sabemos y podemos decir es que todo aquello que ves depende de algo mucho más pequeño para que pueda existir.

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Cada hombre que se acerca más a sí mismo, en alguna forma, se acerca mayormente a los demás.

El Estado recae en sus miembros, por eso es tan importante la revolución que se lleva a cabo dentro de ellos como la nueva ley que se está aprobando en el Supremo. No se trata de convencer a las millones de personas con quienes decidimos permanecer, sino de que de todos y cada uno de nosotros brote la misma flor a la que ansiamos ver crecer. Las convicciones cambian, pero el sentimiento de arraigo es muy difícil de perder.


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