Y en cualquier parte, cierro los ojos y eres tú quien invade mis pensamientos.

Puedo imaginar el encuentro intencionado de tus pies con los míos. Tu mano acariciando mi mejilla y tus pestañas haciéndome cosquillas.

Puedo imaginarme cada beso y cada respiro. Como con uno solo de tus gestos haces que por mi cuerpo peregrine un escalofrío.

Puedo imaginar lo que sería que deseases escuchar mis respuestas a tus preguntas sin formular. Que tus miedos e inseguridades te hicieran un poco más libre al presentármelos y que tu existencia y la mía juntas tuvieran más sentido que el que por sí solas tendrán.

Puedo imaginarme todo esto, pero cuando la oportunidad se aproxime a ser real y me quede al descubierto, recogeré el abrigo que desnudó mi vulnerabilidad y me marcharé antes de que tú puedas hacerlo.


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