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19 de noviembre de 2019No sé despedirme abuelo.

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No sé despedirme abuelo. Lo siento mucho. Siento no haberte contado cómo creía que sería la muerte, siento no haberte dicho que por fin verías la belleza en una dimensión inmune al espacio y al tiempo como yo la vi una vez. Perdóname por no haber estado a tu lado mientras te ibas desvaneciendo, por no contener con mi calor el frío de tus manos, por no entender que la vida no es solo mía y que al irte tú, como se fueron otros, esta historia no podré reescribirla. No tiene sentido preguntarme si habré sido suficiente, pues ya es tarde para cambiar algo que es pasado.

*

Tengo miedo abuelo. Temo olvidarme de qué arrugas se pronunciaban más cuando reías mientras te daba besos, de no recordar tu voz en mi nombre, de no saber nunca con certeza si fuiste feliz, si de verdad te hice saber cuánto te quería.

Lloro porque ya no estás, porque no soy solo tu nieta sino todas aquellas personas que como yo, hoy vuelven a sentir que su tapadera se desmorona y ya no pueden fingir que saben vivir en un mundo de latidos compenetrados donde, en cualquier momento, el silencio de uno puede realentizar el del resto.

Atenuamos los finales, aún cuando solo se reducen a seis meses. Creemos que tenemos tiempo, pero el tiempo no se tiene ni así mismo y por eso es tan fácil perderlo. Y al final soy como una niña. Esa niña que no entiende la muerte, que piensa que vivimos para siempre y que el elixir de la vida eterna tiene fecha límite de entrega.

**

Hoy es mi cumpleaños abuelo. Es mi cumpleaños y no estás, pero no estoy enfadada, solo un poco triste. Supongo que quería agradecerte el regalo que me has dado porque ha sido el mejor. Ha durado 21 años y 364 días y aunque esa sea la fecha de caducidad, yo sé que no es la de verdad. Sé que sois el color verdoso que tienen mis ojos al llorar, el punto final del que será mi primer libro, el roce de mi gran amor, el sí quiero de cuando me case, el grito de vida de mi bebé al nacer y el deseo que pida cada 20 de noviembre al soplar las velas.

Sigo siendo esa niña y, por eso, al final del cuento siempre habrá un continuará, una nueva historia que empiece por 0 caracteres dispuestos a ser más.

No sé despedirme abuelo, solo sé decirte que te quiero mucho, que os quiero mucho y que este es quizás mi primer…

Continuará…


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