Todos los artistas tienen su historia, al igual que cada historia tiene a sus protagonistas. A lo largo de estas páginas, leerás las letras que ahora yo escribo y que resuenan en tu cabeza a la vez que adquieren un sentido. Verás a través de mis ojos y reflexionarás sobre aquello acerca de lo que yo ya he meditado. No hemos vivido lo mismo y nunca lo haremos, pero quizás por unos instantes puedas sentir y vislumbrar, sin conocerme de nada, la parte de ti que hay en mí.

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La historia, ese conjunto de hechos memorables del pasado que perpetúa el camino de un hombre aún después de que este haya finalizado. El hombre, tan global y a la vez tan solitario. La historia, sectaria, hermosa y explotada. Esclavizada por aquellos con renombre e inalcanzable para la mayoría. Serás el rey, el bando victorioso, el olvidado o con suerte, una de las unidades que conforman la cifra de fallecidos que hacen de decorado.

Creemos saber donde reside el bien y el mal, pensamos que dentro de la inmensidad de nuestra ignorancia en el pequeño hogar de nuestro conocimiento todo es verdad. Nos obcecamos en imponer nuestra visión del mundo en lugar de tratar de ver a través de la conciencia de a quién intentamos cambiar. Olvidamos que fue el miedo quien condenó a Copérnico y nos equivocamos al suponer que lo hubiéramos hecho liberar.

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La historia no existe si quien la mira no la observa y es difícil mirar sino es a ti a quien le afecta. Somos afortunados, pero estamos condenados. Condenados a pasar nuestros días desde el primero al último conformándonos con la idea de que el grano no hace a la montaña de arena. Hemos hecho de lo dinámico algo estático. Matamos la historia cuando la dimos por terminada y no somos conscientes de que aún está inacabada.

Tenemos derecho a la vida, pero también una obligación para con ella, y no solo a nivel individual. Puede que el hombre iniciase su viaje solo, pero su existencia únicamente cobró sentido cuando encontró a alguien que fuese testigo.

-¿Por qué cree usted que dos personas se casan?

-¿Pasión?

-Mmm…no.

-Interesante, la imaginaba una mujer romántica. ¿Por qué sino?

-Porque necesitamos testigos de nuestra vida. Hay millones de personas en el planeta, ¿qué importa en realidad una simple vida? Pero en un matrimonio lo que prometes es que te preocuparás de todo, de lo bueno, de lo malo, de lo terrible, de lo trivial… Todos los días y en todo momento. Lo que dices es: tu vida no pasará desapercibida porque yo me fijaré en ella, tu vida no pasará inadvertida porque yo me convertiré en tu testigo.

-Señora Clark, tenía yo razón, es usted una romántica.

Chelson, Peter. Shall we dance?


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