BlogReseñas> El club de la buena estrella> Análisis de contenido. 

Análisis de la obra cinematográfica. Alerta de spoiler.

Análisis de contenido

Lindo Jong y Waverly

A raíz de la historia de Suyuan, Lindo Jong se pregunta cómo una madre puede abandonar a sus hijas, cómo su madre la puedo abandonar a ella. Cuando tan solo tenía cuatro años su destino se decidió: a los quince años se casaría con un joven y le daría muchos hijos (fig.7). A partir de entonces, su madre no se dirigió a ella como si fuese su hija sino más bien como si se tratase de la propiedad de otro. La preparó, desde el momento en el que se confirmó el acuerdo, para ser una buena esposa. Lindo siempre supo que su madre la quería, pero deseando poder darle una vida mejor, decidió que a su lado no podría ser. Mientras que sus dos hermanos varones permanecieron en la familia, la joven tuvo que abandonar su hogar para contraer matrimonio con un completo desconocido. 

En la noche de bodas Lindo, influenciada tanto por el confucianismo como por el taoísmo, encuentra un punto intermedio entre sus creencias: ha aceptado el destino que su madre le erigió, pero a partir de ese momento, se encontraba sola y ella misma sería la responsable de lo siguiente que fuese a pasar en su vida. Logró convencer a su nuera, de nuevo bajo las supersticiones chinas, de que los dioses la habían avisado de que si su marido seguía casado con ella, moriría. La perspicacia que la caracteriza, le permitió salir de la prisión en la que la habían encerrado.

Figura 7. Fotogramas de la historia de Lindo Jong.

Las vivencias de Lindo explican la actitud con la que se relaciona con Waverley. Como ya se mencionó más arriba, existía un clima muy competitivo entre ella y June. Sin embargo, al contrario que esta última, Waverley triunfó. Fue conocida como la niña prodigio del ajedrez, pero decidió dejarlo pues, al margen de que era lo que más le gustaba, estaba cansada de que su madre la usase para presumir. Con el tiempo, se da cuenta de que quiere volver a jugar al ajedrez y, en vista de que su madre no la iba a presionar para que continuase, decide regresar a la competición. 

Es ahí cuando Lindo le dice que las cosas no son tan fáciles, que una vez que se abandonan cuesta recuperarlas. Y, como si de una premonición se tratase, Waverley no ganó nunca más. Toda la seguridad que la caracterizaba se esfumó, convirtiéndola en una niña insegura. Se hace mayor y el deseo de encontrar la aprobación de su madre, la lleva a casarse con un hombre chino con el que termina por divorciarse. Al final se enamora de un americano con el que quiere casarse, pero teme que al no conocer las tradiciones propias de su cultura, Lindo no lo apruebe. 

.

Cuando por fin llega el momento en el que las dos se enfrenta, Waverley le asegura sentirse inútil, pues haga lo que haga no puede contentarla, pero le advierte que pese a lo que pueda pensar de su pareja, ella lo ama y se va a casar con él. Al oírla, su madre sonríe porque descubre que, como ella admiraba a su madre, su hija la admira a ella (fig.8). Lindo nunca le impuso nada, lo único que quiso enseñarle fue que en la vida hay que tomar decisiones y que, una vez tomadas, hay que ser consecuente con ellas. 

Waverley comprende la lección que le dio su madre cuando era pequeña: no importa lo que otros quieran, importa lo que quieras tú, pero si lo quieres no puedes abandonarlo porque si lo haces para cuando te des cuenta de lo que has hecho ya será muy tarde.

El club de la buena estrella (The Joy Luck Club) (II), El club de la buena estrella, The Joy Luck Club, película, análisis narrativo, relaciones afectivas, madre, hija, abuela, pasado, China, América, historia, cultura,
Figura 8. Fotogramas de la historia de Waverley.

Ying-Ying y Lena

Hay algo peor que no saber si tus hijas han muerto o siguen vivas y eso lo sabe Ying-Ying. Cuando tenía dieciséis años conoció a un joven que la cortejó. Era sensual, atractivo, amable y decidido o al menos lo fue antes de que se casasen. Fue al tener a su hijo cuando aceptó que su marido le era infiel en incontables ocasiones. Solo era feliz cuando era cruel con ella. Ying-Ying seguía tratando de no romperse en pedazos, pero le fue imposible. Le había quitado su inocencia, su juventud y quería quitarle a su hijo, lo más preciado para ambos. 

El daño físico que sufrió no es comparable con el que le causó psicológicamente. En la cultura oriental, el hombre lo es todo, es el único que importa y, por ello, ella debía someterse. Un día, mientras bañaba a su pequeño, la tristeza y la desesperación se apoderaron de ella, dejando que el bebé se ahogase (fig.9). Quiso quitarle algo a su esposo por todo aquello que él le había arrebatado a ella; sin embargo, cuando vio lo que había hecho, no fue él sino ella quien perdió su espíritu. Años más tarde, se mudó a América y allí volvió a casarse. Tuvo una niña, pero como dice Ying-Ying: Lena no tenía espíritu porque yo no tenía uno que darle.

El club de la buena estrella (The Joy Luck Club) (II), El club de la buena estrella, The Joy Luck Club, película, análisis narrativo, relaciones afectivas, madre, hija, abuela, pasado, China, América, historia, cultura,
El club de la buena estrella (The Joy Luck Club) (II), El club de la buena estrella, The Joy Luck Club, película, análisis narrativo, relaciones afectivas, madre, hija, abuela, pasado, China, América, historia, cultura,
Figura 9. Fotogramas de la historia de Jing-Jing.

Lena creció viendo lo que aquel hombre le había hecho a su madre. De adolescente recuerda que esta pasaba por etapas en las que entraba en trance y la tristeza la paralizaba. El dolor que sufrió fue transferido a su indirectamente a su hija, quien buscó un marido amable que la tratase como a una igual. Sin embargo, confundió la igualdad con la sumisión disfrazada. 

Su marido la hacía compartir los gastos de todo aunque ella consumiese menos o, directamente, no consumiera. Hacía del amor algo cuantificable que perdía el sentido al adquirir un precio. Ying-Ying, al aceptar la influencia que ha tenido sobre su hija, recupera su espíritu simultáneamente con ella. No vuelvas hasta que él te de todas esas cosas que quieres. Perderle a él no es importante. Debes encontrarte a ti misma y aprender a quererte -Ying-Ying a su hija-.

El club de la buena estrella (The Joy Luck Club) (II), El club de la buena estrella, The Joy Luck Club, película, análisis narrativo, relaciones afectivas, madre, hija, abuela, pasado, China, América, historia, cultura,
El club de la buena estrella (The Joy Luck Club) (II), El club de la buena estrella, The Joy Luck Club, película, análisis narrativo, relaciones afectivas, madre, hija, abuela, pasado, China, América, historia, cultura,
Figura 10. Fotogramas de la historia de Lena.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *