BlogMi manía de pensar>  Graduación

Graduación

2015 fue el año en el que me gradué en el instituto. Como yo, muchos tendrían que haberse graduado ya en este 2020, pero los imprevistos del Covid-19 lo imposibilitan. Sin embargo, aún si haber ceremonia, sin tener diploma e, incluso, sin pronunciar palabra, le dicen adiós a una etapa. Mi obsequio hoy es hacer de mi discurso el tuyo, de mi despedida, la tuya propia. 

*

Hay momentos en la vida en los que nada parece tener sentido. Buscamos detrás de cada acción una razón, un motivo, una pista de porqué las cosas han salido como han salido o de porqué cuando te has querido dirigir en una dirección, la vida te ha llevado por otro camino. En tierra de adolescentes, esta sensación se intensifica, como todas las demás. 

No entendemos que hacemos en el mundo y pensamos que cada acción determinará nuestro futuro como si camináramos sobre un campo de minas. Nos hallamos perdidos y actuamos con el fin de sentirnos vivos y, de esta forma, encontrarnos. Sin embargo, hoy, sé con total seguridad de que no hay otro sitio en el mundo en el que me gustaría estar más que aquí con todos vosotros. Vosotros, los que de una forma más o menos directa habéis hecho posible que esto tenga sentido.

Cuando entré en el instituto, pensaba que el objetivo era ir superando los exámenes y con ellos los distintos cursos, pero estaba equivocada. Mirando hacia atrás, comprendo que la meta no eran unos simples números en un certificado que llevara mi nombre, sino aprender cuanto podía la vida dar de sí, forjarse como persona y descubrirse a uno mismo acercándose a los demás. Todo esto podría haber ocurrido en otro instituto, pero no de la misma forma, ni con las mismas personas y, por lo tanto, no con los sentimientos que me han traído hasta aquí como la persona que hoy soy.

Familia

No hay ni un solo ser humano que sea únicamente producto de sí mismo, porque cada uno es quién es por las personas que han transitado a su lado. En nuestro caso, junto con nuestras iniciativas y deseos, hemos contado con el lugar más acogedor del mundo. aquel que representa a la familia. Gracias a todos, a los padres y a las madres, a los hermanos y a las hermanas, a los abuelos, tíos, primos y demás personas que tienen la índole de anteponer nuestras necesidades a las suyas. Desde el fondo de mi corazón, os doy el más puro de los agradecimientos.

Habéis estado con nosotros incluso cuando ni nosotros mismos lo estábamos, habéis transmitido con una mirada, un gesto o un roce la tranquilidad necesaria para perseverar. Nos habéis exigido cuando el cansancio nos invadía y, sobre todo, nos habéis aportado con vuestros actos el amor que albergáis y la fe que puede llegar a tener una persona en otra aunque esta no la tenga. 

Dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, y no lo niego, así es, pero también es una verdad inescrutable que detrás de cada uno de nosotros hay una gran familia, una gran familia aquí presente que tiene motivos para estar orgullosa porque ha sido el apoyo más valioso y la guía más extraordinaria que ha formado a cada una de las personas que me han dado la vida en este centro.

Profesores

Hay quien piensa que las pirámides se pueden construir solo con piedras, pero las piedras no se colocan solas ni deciden cómo ponerse para aguantar la estructura. Para hacer una pirámide son necesarias piedras, constructores y arquitectos. Para instruir a un estudiante, son necesarios los padres, los propios alumnos, los profesores e infinita paciencia. Siempre criticados, abucheados y considerados explotadores de esta clase obrera que somos los dulces y encantadores estudiantes y, es cierto, porque son ellos, sois vosotros los grandes culpables de que hayamos llegado hasta aquí, de que hoy podamos decir que nos graduamos.

Dicen que los actos cuentan más que las palabras y, por ello, como muestra del aprecio que os tenemos en cuanto salgamos de aquí cada uno de vosotros tendrá 50 peticiones de amistad en sus redes sociales. Sin embargo, hasta entonces, solo nos queda daros las gracias. De vosotros hemos aprendido todo aquello que puede venir en un libro, pero lo que os ha hecho grandes es que nos habéis enseñado mucho más que lo que encierran los propósitos de un instituto.

.

Es lógico que cuando se nos presenta un régimen dictatorial, sean los profesores los primeros perseguidos, porque son, porque sois capaces de hacer que pensemos por nosotros mismos, de que seamos críticos, de que no nos conformemos, de que celebremos las victorias y abracemos las derrotas; porque sois vosotros los únicos seres capaces de que, aún enseñando el reinado de Isabel II, la metafísica de Aristóteles, la interpretación de los poemas de Machado, el campo magnético, la hibridación de los orbitales, los inframundos de Dante, el ciclo de Krebs, cómo redactar una carta formal en inglés o mismo en francés, diédrico, el Dodiforo griego, la estadística inferencial, las integrales indefinidas o los fonemas fricativos, conseguís que se os quiera.

Habéis logrado que os vayamos a echar de menos cuando salgamos por esas puertas, que recordemos con cariño como nos habéis brindado apoyo cuando lo necesitábamos y que contactemos con vosotros cuando nos vaya bien en nuestra profesión para venir a dar una charla. En fin, quiero que sepáis que, en nombre de todos mis compañeros, reconocemos que vuestro trabajo y constancia no han sido en vano y que con el tiempo se podrá ver cómo no habéis formado a una generación atolondrada, sino a una generación sedienta y llena de vitalidad.

Bedeles y equipo de limpieza

Solemos olvidar mencionar la importancia que tienen ciertas personas que, aunque pasen desapercibidas, son esenciales para que todo funcione correctamente, y estoy hablando de las bedeles y el equipo de  limpieza. Esas mujeres que nos sonríen cada mañana con un buenos días, las que siempre están dispuestas a ayudarte y que hacen que tu entorno nunca sea un problema. Por esta razón, os damos las gracias, porque sin vosotras nuestro paso por el instituto no hubiera sido el mismo.

Compañeros

Ha llegado el momento, sí, el momento de dirigirme a mis compañeros, a los que más que compañeros, han sido mi segunda familia. Para mí la familia siempre ha sido lo primero, lo indispensable, lo inigualable. Por esa razón, por lo que significa una familia, nunca pensé que cuando entrara en este instituto encontraría otra, pero la encontré. Todos y cada uno de vosotros la habéis sido cada vez que entraba por esas puertas.

Cuando la gente llora, puede deberse a varias razones, a que las glándulas lagrimales esten frenando la sequedad, a que nos entre algo en el ojo, o a que nos emocionemos. Son las lágrimas que salen por esta última, aquellas que contienen mayor cantidad de hormonas y de encefalinas, de manera que así nuestros sentimientos se atenuan. Os puedo asegurar que las lágrimas que brotarán de mis ojos tendrán que ser muchas para que logre calmar mis emociones, porque lo que habéis supuesto para mi durante estos últimos seis años es mucho más de lo que os puedo decir hoy o el resto de mis días.

.

Os he podido ir conociendo, a unos más que a otros, y con el tiempo me he dado cuenta de que a mi lado he contado con personas tan dispares como especiales. Cada uno de vosotros tiene algo de lo cual el resto carece, cada uno de vosotros tiene una forma de pensar, una forma de afrontar la vida, de reaccionar ante las distintas situaciones; pero si de algo estoy segura es de que todos, por muy distintos que seamos, hemos sido uno.

Vosotros habéis hecho que me de cuenta de algo que ya mencione al principio, de que es en el insituto donde nos descubrimos a nosotros mismos, acercándonos a los demás. Habéis hecho que mi estancia aquí sea un gran álbum de recuerdos que siempre guardaré, no importa el tiempo que pase, puede que en 25 años no recuerde vuestras caras o vuestros nombres con claridad, pero si que me hicisteis feliz, muy feliz y espero que yo os haya dado ese mismo regalo.

.

Estando aquí, con todas vuestras caras presentes quiero hablaros muy sinceramente. No importa lo que haya ocurrido o lo que pase a partir de ahora, tenéis que estar orgullosos de cómo sois. No os juzgéis, respetaros, amaros, daros siempre una oportunidad. Sed valientes y constantes, perseverad cuando flaqueéis, reíd cuando queráis llorar, y buscar la felicidad en el recorrido y no en la meta.

Es momento de tomar decisiones importantes y hay muchos factores que tener en cuenta, yo no os voy a decir que debéis hacer, pero sí que hagáis lo que hagáis hacerlo porque de verdad queréis, ser egoístas, no os quedéis con las ganas de saber que podría haber ocurrido porque las puertas están ahí, para abrirlas y para cerrarlas si no nos gusta a donde nos llevan. Actuar cada día como os gustaría saber que actuasteis en el futuro, demostar lo que valéis, no lo retengáis, confiar en vosotros mismos y mostrarle al mundo lo que me habéis mostrado a mí. Salgamos ahí fuera y realizemos 50 cambios en el mundo, porque cada cambio lleva a otro y este a otro y así es como el mundo se transforma. Cómo a lo largo de los años me han dicho, disfrutemos de vuestro presente creando nuestro futuro.

**

Recuerdo el primer día de clase de matemáticas en 2º de la ESO cuando Maneiro entró y dijo: bueno, yo voy a ser vuestro profesor y vamos a pasar cuatro horas juntos a la semana, teniendo un curso no se cuántas semanas pasaremos juntos tropecientos días (obviamente él lo decía con exactitud), así que lo mejor es que nos llevemos bien. En su momento me pareció que era muchísimo tiempo, pero ahora viendo que todo se acaba, comprendo que, aunque escaso, ha sido un placer pasar seis años de mi vida riendo y llorando con vosotros.

Hace siete años, sabía cuando entraría en el instituto y que algún día saldría, con lo que no contaba era con que de alguna manera siempre me quedaría. Gracias a todos, gracias al Puga Ramón.

Andrea Brandariz Rioja


0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *