BlogPicotazos de realidad> No todo vale

Imaginemos un balón, ese objeto esférico empleado para juegos deportivos. A lo largo de nuestra vida, ¿cuántas veces nos hemos topado con uno? ¿En cuántas ocasiones lo hemos chutado? ¿Cuántos de nosotros hemos tenido en nuestras manos uno? El hecho de que estas preguntas se nos hagan extrañas y a la vez muy sencillas de responder con un simple “muchas” nos posiciona en ese lado del hemisferio donde un balón simplemente es un balón.

Basta con una pequeña inclinación del terreno para que la inercia lo mueva y basta con alguien que extienda su pierna para cortarle el paso. En una superficie plana, el balón permanece quieto. Si consideramos las condiciones del medio en el que se encuentra imperturbables a fenómenos naturales como, por ejemplo, el viento, solo la acción del ser humano lo moverá.

Dicen que los uniformes escolares son un elemento igualador, que no marca distinciones entre aquellos que lo visten, pero no es cierto. Indican el colegio al que vas, el dinero que pagas por ir a él e incluso si eres hombre o mujer. En un mundo donde se proclama la igualdad de derechos, prácticamente todo lo que nos rodea es una sentencia sobre aquello que nos diferencia. No pasa esto con un balón de fútbol. Claro que los hay de mejor o peor calidad, de texturas variadas y modelos variopintos, pero para jugar con él no es necesario que sea de un color, rugosidad o material específico. Para jugar con un balón, solo lo necesitamos a él. No importa nada más, no importa quién chute, quién pare, quién pite.

Supercopa 2020

En enero de 2020 va a tener lugar la Supercopa de España por la que disputarán el Barcelona y el Valencia como campeones de Liga y Copa respectivamente, y el Atlético y el Real Madrid como segundo y tercer clasificados del campeonato ligero. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha propuesto Arabia Saudí y Qatar como las posibles localizaciones y, aunque ni la UEFA ni el gobierno español estén de acuerdo, es muy probable que Arabia Saudí sea la opción elegida. Expandir el fútbol a otras latitudes del planeta y recibir grandes sumas de dinero. Esas son las dos premisas que la RFEF pondera por encima del resto.

No soy una gran fan del fútbol, pero sí que creo en el poder unificador que tiene, en la adrenalina a la que somete al cuerpo que dirige el balón, en la libertad del jugador en todas y cada una de sus decisiones en el campo. Yo creo en ello, y como yo, probablemente lo harás tú. Bajo las condiciones de Arabia Saudí, el fútbol no unifica, no revitaliza y no libera. Porque el fútbol en Arabia Saudí no es fútbol. Los periodistas en Arabia Saudí no son periodistas. Los amantes en Arabia Saudí no son amantes. Las mujeres en Arabia Saudí no son mujeres. ¿Por qué? Porque no se puede ser cuando te imponen hasta donde, porque no se puede ser periodista si te dicen qué decir, porque no se puede ser amante si no eres tú quién escoge a quien amar, porque no se puede ser mujer si para ello has de ocultarte.

"No se puede ser cuando
te imponen hasta donde"

Deseo que el fútbol siga siendo fútbol y que la RFEF entienda que no, no todo vale.


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